sábado, agosto 23, 2008

Bs As 3.5 months later

Se me acaba el espacio en la lap y de vez en cuando tengo que ir mudando la música y los recuerdos a otro disco duro que no es muy portátil que digamos. Le llegó el turno a Buenos Aires, Punta y Montevideo, y me di cuenta que nunca subí fotos de Buenos Aires, en parte porque eran un buen de fotos que seleccionar para armar el típico collage y que no podía resumir en una sola serie, lo intenté en su momento y no terminé pero estas son algunas:


Restaurant Marini y un parque bien chido cerca de ahí mientras esperábamos a que nos asignaran mesa (había bastante gente y al regresar de todos modos nos tuvimos que apuntar otra vez porque ya había pasado nuestro turno), comida abundante y un lugar con un aura de tranquilidad, elegancia, y postres exquisitos, las mujeres se enamoran de este lugar diría Gris, en tu cumpleaños no paga el festejado. Puerto Madero y el Puente de la Mujer, de Calatrava. Recoleta y los remates de los mausoleos. La Floralis Genérica cerca de la Facultad de Derecho de la UBA sobre la famosa Av. Figuero Alcorta (cicatriz).

Nunca hubiera pensado antes en conocer Buenos Aires por gusto propio, no tenía referentes urbanos de la ciudad salvo el Obelisco y la Av. 9 de Julio, quizá el barrio de Boca y sin saber qué era, el Planetario Galileo Galilei por el video de Zoom (Soda Stereo). Fuera de los estereotipos típicos sobre los argentinos (y su pedantería), el conflicto del 2001 y los términos "corralito" y "cacerolazo", Maradona y el fútbol argentino (Boca-River) pero también uno de mis ídolos de la niñez Héctor Miguel Zelada (portero del América en los 80), los restaurantes argentinos en México, el referente de belleza argentina de Gabriela Sabatini, el programa "Las gatitas de Porcel", el nefasto Carlos Menem, las madres de Plaza de Mayo y los desaparecidos de la dictadura de los setentas, el extraño pero bello acento argentino, saber que Borges (que nunca he leido) y Cortázar (que he querido leer pero no paso del capítulo 7 de Rayuela) son referentes argentinos de literatura así como Gardel y Piazzolla son referentes del tango argentino y Soda Stereo (aunque más bien Cerati para mí) y Babasónicos es de lo que más escucho estos úlitmos años de rock argentino, y de cine pues "Moebius", "Nueve Reinas", "Martín (Hache)" o Lucrecia Martel, Eliseo Subiela y Gaspar Noé; y el carisma político de los Kirchner-Fernández, eso entre otras cosas es mi bagaje cultural de Argentina, un tanto superficial pero al fin referentes.

Aún así, nunca me pasó por la mente que alguna vez viajaría a Buenos Aires y si no es por mi amiga Ana Vera no habría ido. Desafortunadamente al momento de realizar el viaje no pudimos coincidir allá y es fecha que ella no ha regresado a terminar su curso que fue origen a toda esta aventura de ir a Buenos Aires.

Recuerdo que cuando Ana se fue a Buenos Aires le dije que iría a visitarla, no sé si me creyó como cuando se fue a Oaxaca y fui a visitarla después de que dije que no lo haría y es uno de los viajes más memorables que he hecho (de todos modos no he hecho muchos). Sin duda era una excelente excusa para estar con ella y aunque ya hace mucho pasó la sensación de querer enamorarme de ella, la quiero mucho y somos muy buenos amigos. Compré mi boleto a fines de diciembre para las primeras dos semanas de mayo. Para fin de año se sumó al viaje mi otra amiga Ana (Concha).


La amplísima Av. 9 de Julio y el Obelisco de noche. Fútbol: unas canchas muy nice cerca de Puerto Madero, la celebración de los hinchas del San Lorenzo cuando eliminaron a River de la Libertadores y donde me apendejé y me vendieron unos boletos falsos para entrar al estadio Monumental, y mi máximo nivel de fútbol jugando con otros argentinos en una cancha nada nice debajo de un Puente cerca de la estación Pichincha de la línea E del Subte. "Sos grande Che" fue la frase de la noche. San Telmo y trazos de la situación social del paro de ganaderos, el restaurante el Desnivel donde quedamos bien happys con el primer Malbec que tomamos y fue la mejor carne que comí. El filete porteño como representación gráfica argentina por excelencia sea en el logotipo de una transnacional o en un puesto de periódicos cerca de la Casa Rosada. La bulliciosa Av. Florida y el tango y una de las minas más bonitas que vi.

Creo que el viajar con mi amiga Concha hizo bastante más agradable y cómodo el viaje aunque en Montevideo me llegó a "preocupar" su nervisosismo ante la primera impresión del Hotel Spléndido en mero centro de Ciudad Vieja y la aparente inseguridad que se sentía al llegar al centro de Montevideo de noche y procedentes de Punta del Este. Sin embargo creo que el día siguiente fue mucho mejor con Playa Pocitos, el Mercado del Puerto, el Café Bacacay y hasta el propio hotel, mero enfrente del Teatro Solis.  


adrián y su novia. griselda, ana concha y yo.

Obviamente a 3 meses y medio de haber estado allá, quizá haya muchas cosas que no vimos o que no supe que podía encontrar o que simplemente no dio tiempo de hacer, una de esas cosas quizá fue el habernos reventado más pero por mi parte creo que ni es mi forma de ser y esos últimos dos días con los amigos argentinos que conocimos por medio de Martín (neurólogo mexicano que la Concha conoció en el aeropuerto), con los que después del fut nos tomamos no sé cuántas Quilmes y luego la seguimos en casa de Alex (neurólogo argentino) y al otro día la salida al boliche en San Telmo con la amiga de Ana Vera, Griselda y de quien ese día me enamoré (je), fue suficiente para reventarnos y pasar los mejores días del viaje.

Mi primer recuerdo de Buenos Aires es el caminar sobre la calle Borges doblando de Paraguay, escuchando a Emily Haines, con un frío soportable, llegar al cruce de Plaza Italia (donde estaba la Feria del Libro) y encaminarme hacia los Bosques de Palermo (Parque 3 de febrero), comer un churrasquito en un puesto ambulante y sentarme a descansar después del largo viaje y reflexionando un poco en cómo finalmente había llegado hasta allá, sólo para continuar con mi admiración de ver la estructura del edificio del Planetario Galileo Galilei, fotos que están atrapadas en el teléfono celular de mi amiga Ana Vera.

En Buenos Aires nos hospedamos en el Borges Design Hostel, ubicado muy cerca del subte de Plaza Italia en Palermo Soho, todo muy bien, el primer cuarto que tuvimos era diminuto con dos camas individuales y con baño pero mejoró para el regreso de Uruguay donde nos pasaron a otro bastante más grande que era para 4 personas y con baño. La Guía T fue nuestra biblia de transporte y el transporte público buenísimo tanto en disponibilidad como horarios, la orientación de los andenes en las estaciones, los taxis negrocon amarillo cual Puebla city.

A diferencia de Montevideo, no se siente nada de inseguridad excepto que vayas a Boca y te cuenten historias y las guías te digan que no debes salirte del circuito turístico por que ahí sí te atracan, pero fuera de eso, la experiencia de caminar en Buenos Aires y sobretodo la abundancia de parques y lugares abiertos así como la escala de la ciudad con respecto a los edificios y las calles arboladas me hicieron enamorarme de la ciudad, así como la vitalidad que se respira y los restaurantes llenos de gente a las 12 o 1 de la mañana y qué decir de la mujeres, hermosas y con buen gusto para vestir, en fin, sin duda Buenos Aires es una ciudad para vivir aunque sea una temporada, aprender a beber vino, comer bien, recorrer sus calles, enamorarse de sus mujeres y reencontrarle la pasión al fútbol.



Caminito y las casas coloridas del barrio de Boca y otra de las minas más bonitas que vi. La Bombonera y Maradona. Las orquestas típicas Falsa Tregua en Boca y Ciudad Baygon en San Telmo. Por último, imágenes aisladas de edificios altos en Palermo y Puerto Madero y calles arboladas con colores otoñales en la ciudad.

Sé que algún día tengo que regresar a Buenos Aires, pasear y caminar en sus bellos parques, atascarme del tango que las orquestas típicas, desvelarme más en algún boliche de música electrónica, ir al MALBA, buscar el Bar Sur de Happy Together (Wong Kar Wai) y darle la revancha a los argentinos en el fut.

Ya tengo un recuerdo de esa próxima vez que vaya a mi Buenos Aires querido:

Ana y yo en el Bar Sur. Buenos Aires 2012
(en realidad: Ana y yo en el Bar Reforma. Cholula 200?)

¿Anita, cuándo vamos a regresar a Buenos Aires?

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