jueves, septiembre 25, 2008

Je t'aime MXDF II

Trayecto Buenavista-Bolivar 24
Tomar metrobus en Estación Buenavista hacia la Estación Revolución, descender y saliendo de la estación cruzar hacia la derecha y caminar sobre la Av. de la República para atravesar la plaza del Monumento a la Revolución, recordar a Émile Benard (abuelo o bisabuelo de un compañero de la facultad y excelente ingeniero de nombre Diego Rivera Bénard) y el proyecto fallido del Palacio Legislativo en tiempos previos a la Revolución. Recordar también los conciertos del Tecnogeist que se hicieron en esta plaza cuando se amanecía uno escuchando a DJ Chrysler o a Martín Parra (diría a los de Nortec pero estaría falseando la información porque eso fue en el Zócalo), enamorado de tantas chicas lindas y a lo mucho tomarme unos redbulls esperando que me hiciera el mismo efecto de una tacha.
Continuar sobre Av. de la República hasta Av. Reforma y recordar que esta colonia es La Tabacalera y que alguna vez pensé que me gustaría vivir en esa colonia con sus edificios viejos, techos altos y departamentos amplios. Antes de cruzar Reforma observar a la izquierda el edificio del caballito y la escultura del caballito de Sebastián; a veces pienso que un día ese caballito se articulará y cual caballo de Troya descenderá de su pedestal y escupirá fuego por los poros de la lámina metálica que se ha oxidado(creo que el caballo de troya no escupía fuego pero permítanme la metáfora).

Cruzar Av. Reforma y ahora la avenida se convierte en la Av. Juárez, me sorprende un edificio que está del lado izquierdo de la avenida antes de cruzar la calle Humboldt, no sé explicar de qué estilo es pero me gusta, también quisiera vivir ahí.
Llego a la esquina de Juárez y Balderas y veo lo que según google maps me dice que es la Plaza de la Solidaridad, para mí esa plaza era el signo más claro de cómo es nuestra sociedad, hace unos años era una plaza donde en una de sus esquinas los niños de la calle habían autoconstruido sus viviendas y con todo lo que eso implica era foco de drogadicción, olores fétidos y decadencia social, lo digo y siento que hablo como burgués panista que se queja de la mala imagen que ese campamento daba pero no lo digo así quizá no tengo el vocabulario adecuado para retratar la situación de esa zona pero sí era penoso ver que mucho tiempo estuvo ese campamento y no sé qué haya hecho el gobierno de la ciudad para atender esa situación. Seguramente con la construcción del Hotel Sheraton se debió gestionar algo para resolver quizá superficialmente esa situación, no sé que fue de esos "niños de la calle".

Llegando a Revillagigedo hay una oficina de ventas del desarrollo habitacional Puerta Alameda, hay también un departamento muestra y sólo por curiosidad entro para conocer el depto muestra y el costo de los departamentos (sigo pensando en otro lugar dónde vivir), me atiende una mujer joven le pido información de los departamentos y me pide mis datos para mandarme información, escribe completamente mal mi nombre y mis apellidos, no le doy importancia, entonces me atiende una mujer entre los 35 y 40 con unos ojos verde claro enormes, guapísima, me saluda y distingo su acento español, instintivamente mi pequeño Chauvin interno me hace tener un pensamiento negativo de que los españoles poco a poco están reconquistando México pero evado la sensación y simplemente finjo mi interés por conocer los precios y disponibilidad de los departamentos. El desarrollo está casi vendido por completo y ya no hay departementos de 48 m2, sólo hay 4 departamentos de una recamara pero de 60 y pico de m2, cuestan $1'800,000 y aunques sé que no podría comprarlo continúo viendo el departamento muestra, ella en su labor de venta me pregunta a qué me dedico, yo digo que soy ingeniero civil, bla, bla, bla.. obviamente no parece que yo pueda pagar un departamento de ese precio pero ella atentamente me da todos los detalles de los edificios, yo sólo escucho su bello acento español y logro contener su apabullante mirada verde-claro diciéndole que obviamente no estoy en posibilidades de comprar el departamento y ella agradece mi sinceridad para no tener que hacer la labor completa de llamarme, etc, etc.. le digo que de todos modos quería conocer los departamentos para tener referencias de costo-beneficio bla-bla-bla, sigo prendado de su belleza y no logro evadir pensar en Maribel Verdú y mi cerebro vuela a Puerto Escondido y fantasea con la desnudez de esta mujer, sus senos hermosos y su rostro perfecto. Termina la visita, me da su tarjeta y nos despedimos.

Sigo caminando poniendo mi mente en modo turismo/flâneur y conforme camino sobre Av. Juárez veo el Hemiciclo a Juárez y recuerdo la postal que mando Guhz a Brunina sobre una especie de "reclamatorio" y lo imagino ahí con la gente formada en interminables filas para gritar al mundo todo aquello que uno quisiera reclamar sólo para liberarse de esa carga; nunca se lo dije pero me pareció genial ese proyecto. Llego a Dolores y empiezo a vislumbrar el Palacio de Bellas Artes, el cielo está un poco nublado, son casi las 4 o 5 no recuerdo y la cubierta resalta con sus colores y el fondo azulado del cielo y el marmol del edificio. Continúo caminando y a un costado de Bellas Artes me asombra la belleza del Edificio de Correos en la esquina de Tacuba, pienso en la falta que me hace haber traído la cámara y registrar esa vista que tanto me asombra por su belleza.

Por fin llego al Eje Central y me paro en la muchedumbre que espera cruzar el eje, sin dejar de mirar la Torre Latinoamericana y pensar una vez más que no he subido al mirador, dejo pasar un semáforo para seguir viendo la torre sin estorbar a la multitud de gente que cruza. Cruzo el eje y entonces me doy cuenta que no sé exactamente dónde queda la calle de Bolivar, sigo caminando ahora por Francisco I. Madero (es la misma avenida pero cambió de nombre al cruzar el Eje Central), llego a Gante y Filomeno Mata, quiero preguntar en un puesto de periódicos pero me abstengo, doy vuelta sobre F.Mata y recuerdo que siempre que voy al Teatro de la Ciudad, a la vuelta del metro Allende, la calle de Allende se convierte en Bolivar, entonces con mayor seguridad camino hacia 5 de mayo, doy vuelta a la iderecha y la siguiente esquina es Bolivar, no ubico la numeración y me cruzo hacia la izquierda al ver el número 18 en la otra acera veo entonces que la numeración crece en la otra dirección y regreso a donde estaba hasta llegar al número 24 de Bolivar y darme cuenta que el lugar que estbaa buscando está justo a un lado del nuevo edificio de la Suprema Corte de Justicia.. no pude evitar pensar en Tammy (que trabajó en la construcción de ese edifcio) y que quizá ella ya conocía el SALÓN CORONA.

Salón Corona y la memoria de El Cano
Toda esta crónica era en realidad para recordarme lo bien que me la pasé este día y de cómo llegué a la conclusión de que estoy enamorado de la Ciudad de México aunque parezca que últimamente hablo sólo de Buenos Aires.
Continuará...